Comer con nerviosismo: el camino de las causas a los remedios

Comer estrés y malestar, sin hambre, es uno de los mayores errores alimenticios que puede cometer una persona y, al mismo tiempo, uno de los más comunes. ¿Cuál es la fuente oculta de este tipo de comportamientos, cuáles son sus implicaciones y cómo podemos combatirlo? Nos propusimos responder a estas tres preguntas en las siguientes líneas.

¿Te ha pasado por comer sin tener hambre y, a menudo, sin siquiera pensar en el simple hecho de comer? Después de un mal día de trabajo o una discusión con tu novio, ¿te refugias frente al televisor con un bol de helado en los brazos? ¿Las horas pasadas después del programa parecen más fáciles de soportar con un chocolate frente a ti? Si es así, significa que comer en un entorno nervioso tampoco te ha pasado por alto.

Comer nervioso: ¿que lo causa?

Hay una razón científica por la que comemos con nerviosismo: los carbohidratos y las grasas estimulan nuestro cerebro para producir serotonina, una sustancia responsable del bienestar, también llamada hormona de la felicidad.

El esquema y el mecanismo de desencadenar la alimentación en un entorno nervioso son simples: malestar, estrés son pérdidas que intentamos corregir. No comemos porque tengamos hambre, sino porque la comida nos hace sentir mejor. No estamos bien y queremos equilibrar el equilibrio, por eso ofrecemos un bono a mano para compensar algo que nos faltó: cariño, confianza, aprecio, tiempo, amor.

En este artículo se puede encontrar un interesante análisis de las causas y la lucha contra este desequilibrio alimentario realizado por una psicóloga especializada en salud y trastornos alimentarios.

Comer sobre un fondo nervioso A nivel psicológico, el mecanismo de la sobrealimentación es de defensa, aunque no lo percibamos conscientemente así: en algún lugar se ha creado un vacío, que sentimos la necesidad de llenar, para recuperar el equilibrio. Lamentablemente, el método aplicado es incorrecto y aquí es donde surgen una serie de problemas: tratamos de llenar un vacío mental, como si fuera físico. Al día siguiente, el vacío sigue ahí y las calorías ingeridas se convierten en depósitos de grasa.

¿Cuáles son las implicaciones de comer en un entorno nervioso?

Comer con nerviosismo es un gran y desafortunado círculo vicioso: en el acto, produce una sensación de bienestar, pero con el tiempo creará un desequilibrio aún mayor. Comer en exceso compensa la pérdida por poco tiempo, ofrece alivio, pero a la larga degenera en aún más estrés y malestar, porque no eliminaste las causas, todo tuvo solo un efecto momentáneo. Tampoco te libraste del malestar inicial, sino que, por el contrario, le agregaste otra razón: la de subir de peso, destinada a traerte aún menos autoestima y menos aprecio por parte de los demás. Además, comer en exceso, aplicado inicialmente como una solución temporal, corre un gran peligro de convertirse en un hábito. Has reemplazado un mal temporal por uno que amenaza con volverse permanente.

¿Cómo podemos luchar contra la alimentación nerviosa?

La buena noticia es que la alimentación nerviosa es un problema con soluciones, y hay que buscarlas en el mismo lugar desde el que debutó y la causa misma: en nuestra mente.

dieta

Conciencia del problema

El primer y más importante paso para combatir la alimentación nerviosa es tomar conciencia y reconocer en nuestros propios ojos que nos enfrentamos a un problema. Puede parecer un paso insignificante, pero si miramos la comida como una droga, como hicieron los doctores Marc Valleur y Jean Claude Matysiak, que comentamos anteriormente, entonces, para tratarla, debemos recurrir casi a los mismos medios que en la situación del tratamiento de la drogadicción clásica.

Este enfoque de la comida como fármaco está científicamente argumentado que los mismos carbohidratos aumentan la producción de dopamina, la sustancia responsable de equilibrar los niveles de energía y el buen humor.

Análisis de los momentos en los que la alimentación se vuelve incontrolada

Básicamente, lo que tienes que hacer es analizar los momentos en los que comes sin tener hambre y cuando, aunque estás cansado, te cuesta parar. Luego, ponlos en contacto con los eventos que te suceden, con tu estado emocional. Si sabe cuál es el detonante, puede empezar a luchar contra sus efectos.

En el momento en que aparezca la necesidad de comer, debe dar algunos pasos hacia adelante, mentalmente, para imaginarse a sí mismo a la mañana siguiente y hacerse la siguiente pregunta: ¿esos de ustedes tendrán más mañana por la mañana fuera de un estómago lleno? ¿Estará más cerca de resolver el problema que le preocupa / molesta / preocupa? Ciertamente no, especialmente porque una digestión difícil no le permite concentrarse demasiado en otra cosa, incluso si lo intenta. Y luego … ¿qué hacer?

Encuentra otras bonificaciones o actividades relajantes

Una juerga de compras, una cita con amigos para bromear, depender de los recuerdos y romper con la fuente de la ansiedad, un paseo en el aire frío de la noche, una buena película (sin palomitas de maíz al lado) son cosas que te ayudarán a relajarte. y darte un escape. El deporte también tiene un efecto milagroso, ya que libera endorfinas en el organismo, es decir, hormonas responsables del bienestar.

Alimentos que podemos consumir en momentos de estrés

Para evitar la aparición de episodios alimentarios sobre un fondo nervioso, además de los mencionados anteriormente, puedes hacer algo muy importante por ti mismo: incorporar regularmente en tu dieta alimentos que te ayuden en momentos de estrés. Los carbohidratos saludables, de los cereales integrales por ejemplo, tienen la capacidad, debido al contenido de vitamina B1, ácido fólico y zinc, de mejorar el estado de ánimo y combatir la depresión. Harina de avena Son un excelente alimento antiestrés, así como almendras, aguacates o frutos secos.

Como dijimos al comienzo de nuestra presentación, comer con un trasfondo nervioso es uno de los mayores errores alimenticios que puede cometer. Si quieres estar sano a largo plazo, tener control sobre tu mente y tu cuerpo, debes eliminar esta desafortunada adicción: el bienestar alimentario.

Fuentes de información:

  • medicinenet.com – Alimentación emocional
  • Marc Valleur, Jean Claude Matysiak – Patologías de exceso

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