Cinco cosas sobre el consumo de agua

Probablemente hayas escuchado varias estadísticas sobre el agua: que cubre más del 70% de la superficie del planeta, pero que solo alrededor del 1% es potable y directamente accesible para los humanos. O que el agua representa entre el 50% y el 70% del cuerpo de un adulto, dependiendo de su edad, grasa y condición física. Sin embargo, a pesar de lo interesantes que son, esta información dispersa no le ayuda mucho en la vida diaria.

Por eso escribí este artículo sobre hidratación, destinado a ayudarte de forma inmediata y explícita. Y eso, en resumen, te dice una cosa: que solo hay algunos pequeños cambios que debemos hacer con nosotros mismos para tener una vida significativamente más saludable.

  1. La cantidad óptima de agua por día.

Ese anuncio de televisión con “para una vida sana, beba al menos 2 litros de agua al día” es más una convención, una cantidad promedio para obtener los mejores efectos en general. Esto no significa que el consejo no sea bueno, al contrario, dos litros es realmente la cantidad razonable para un adulto. Sin embargo, la cantidad mínima de agua recomendada depende del individuo, y un primer criterio es la masa corporal. Así es como podemos calcular nuestro requerimiento diario de agua:

Para el óptimo desarrollo de los procesos fisiológicos, un adulto debe consumir diariamente unos 35ml de agua por cada kg de peso. En el caso de los niños hablamos de 50 ml / kg y en el caso de los recién nacidos de 150 ml / kg (nuevoslas sepias aseguran su nivel de hidratación mediante la lactancia materna o la fórmula láctea).

Los deportistas y las mujeres embarazadas deben sumar, a lo que sale de este cálculo, al menos 600-700 ml en la hidratación diaria.

Asimismo, dependiendo de la actividad física que se realice, la temporada, el trabajo en condiciones que favorezcan la transpiración, determinadas enfermedades, se debe agregar agua en la dosis diaria en proporción a las pérdidas.

  1. Por qué no es bueno beber agua durante una comida

Lo más probable es que haya sentido una sed intensa durante o después de la comida y haya recurrido a uno o más vasos de agua. La consecuencia natural es una sensación de pesadez, hinchazón y fatiga.

El agua provoca esta sensación desagradable a través de alteraciones de la digestión y al aumentar la presión en el estómago de forma similar a una comida abundante (favoreciendo también la enfermedad por reflujo gastroesofágico). Por eso se recomienda beber agua media hora antes de comer o de 1,5 a 2 horas después de una comida, para dar tiempo a que la digestión siga su curso natural.

Sin embargo, si su sed parece demasiado fuerte, intente masticar los alimentos por más tiempo, hasta 30 veces, antes de tragarlos. Además, evite agregar sal a los alimentos preparados. Para evitar la instalación de la sed en la mesa, intenta hidratarte bien entre horas y, además, no olvides que todo tiene que ver con los hábitos que formamos.

  1. El mito del agua con limón por la mañana

Existe un mito que circula en internet desde hace tiempo que dice que un vaso de agua con limón por la mañana estimula el metabolismo y quema grasas. El mito no solo es falso, incluso puede ser dañino de hecho.

El agua con jugo de limón bebido en ayunas durante mucho tiempo puede provocar daños digestivos, favoreciendo la gastritis o incluso diversas formas de úlceras. La solución para quemar grasas es simple, común y conocida por todos: ejercicio, sueño reparador y suficiente y una dieta equilibrada. ¡No hay otra manera!

El mito, sin embargo, parte de algo no muy alejado de la verdad. El consumo de agua por la mañana incluso tiene efectos beneficiosos comprobados. Después de cepillarnos los dientes, beber dos vasos de agua lentamente en ayunas durante unos 10-15 minutos, ayuda a eliminar las toxinas más rápido y aumenta el apetito por el desayuno.

  1. Mucha gente simplemente olvidar beber agua

Aunque la abundancia y accesibilidad del agua es un lujo en otras partes del mundo, ocurre con demasiada frecuencia que nos olvidamos de aprovechar el privilegio de tener agua en abundancia y a nuestra discreción. La deshidratación no siempre hace sentir sus efectos tan rápidamente a través de la sensación de sed.

Para mantenerse fiel al consumo óptimo de agua, intente siempre tener una fuente de agua a su lado. En la oficina o de paseo, cuando viaja, en casa junto al sofá o en la mesa de noche, en cualquier lugar. El hábito es el remedio más fuerte contra la deshidratación. Si eso no es suficiente, intente configurar alarmas a intervalos regulares de 30 a 60 minutos para recordar beber agua.

La hidratación adecuada es vital en una dieta saludable, lo que le ayuda a cuidar mejor su cerebro.! ¡Lea el artículo del blog para descubrir los otros elementos de la ecuación!

  1. Los efectos de la deshidratación son más dañinos de lo que cree

La deshidratación tiene varios síntomas que le advierten a su cuerpo que no está bebiendo suficiente agua. Estos pueden significar piel más seca, tez apagada, mareos, agitación, manejo bajo del estrés y un color de orina más oscuro. Los dolores de cabeza también pueden ocurrir con mucha frecuencia, por lo que se recomienda intentar beber 2-3 vasos de agua antes de recurrir a diversas píldoras o tratamientos. Si la deshidratación fue la causa de este dolor, entonces ya debería sentirse mejor en unos minutos.

El cansancio también nos dificultará el día si no tenemos cuidado, nos llama la atención Corina. La disminución de la cantidad de agua ingerida provoca una disminución del volumen sanguíneo y por tanto afecta la oxigenación craneal y tisular. De ahí la sensación de astenia que sentimos cuando estamos deshidratados.

En conclusión, la mayor parte del esfuerzo radica en los hábitos que creamos. Comenzando con el primer vaso de la mañana, un estilo de vida saludable significa una hidratación adecuada, día a día.

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